lunes, 27 de diciembre de 2010

Chomsky: GRAMÁTICA GENERATIVA: PUNTOS DE PARTIDA

LA GRAMÁTICA GENERATIVA: PUNTOS DE PARTIDA
Materia: Lingüística - Comisión: Augusto M. Trombetta
Textos de referencia
Chomsky, Noam A. 1997. Estructuras sintácticas. Traducción de Carlos-Peregrín Otero. 12ª ed. México: Siglo XXI, 1974. México: Siglo XXI. [Original: Syntactic structures; La Haya: Mouton, 1957.]
———. 1999. Aspectos de la teoría de la sintaxis. Traducción de Carlos-Peregrín Otero. Serie CLADEMA: Lingüística. Barcelona: Gedisa. [Original: Aspects of the theory of syntax; Cambridge, Ma.: MIT Press, 1965.]
Hockett, Charles F. 1979. Curso de lingüística moderna. Cap. 16. Traducción y adaptación al español de Emma Gregores y Jorge Alberto Suárez. 4ª ed. Buenos Aires: Eudeba. [Original: A course in modern linguistics; Nueva York: Macmillan, 1958 y 1962 (4ª ed.).]
Definición de lengua
• Para Hockett (138) la lengua se puede definir como un «complejo sistema de hábitos». El carácter sistémico de la lengua no aparece cuestionado en esta definición (cfr. Saussure, «la lengua es un sistema donde todo se sostiene»); en la referencia a los «hábitos» se encuentra la impronta conductista que caracteriza al distribucionalismo norteamericano.
• En Chomsky (ES, 27), la lengua aparece caracterizada en términos formales como un «conjunto (finito o infinito) de oraciones, cada una de ellas de una longitud finita y construida a partir de un conjunto de elementos finito». Esta definición, a diferencia de la anterior (que solo resulta aplicable a lenguas naturales), vale para definir lenguas tanto naturales como artificiales y se separa del planteo conductista.
Sistema de una lengua
• De acuerdo con Hockett (138-9), la totalidad del sistema lingüístico se puede descomponer en cinco subsistemas principales, tres centrales y dos periféricos:

• Según Chomsky (ATS, 10 y 17-8) la gramática generativa de una lengua (= la caracterización neutral del conocimiento lingüístico que efectivamente tiene un hablante-oyente) es un sistema de reglas que se agrupan en tres componentes, uno generativo y dos interpretativos:


• Ambos esquemas aparecen organizados alrededor de la idea de centro (en negrita) y periferia (en blanca), la misma que se puede aplicar a la caracterización del signo lingüístico por Saussure (= una articulación de un significado y un significante que se recorta entre dos masas amorfas, la de sonidos y la de pensamientos) y que, en última instancia, remite a la delimitación del objeto de estudio por parte del científico.
Análisis lingüístico
• Para Chomsky (ES, 27), el objetivo del análisis lingüístico no es describir sino separar «las secuencias gramaticales que son oraciones de L [una lengua], de las secuencias agramaticales que no son oraciones de L, y estudiar la estructura de las secuencias gramaticales». A esta definición se pueden remitir, de manera coherente, los conceptos de gramática y de (a) gramaticalidad:
1) La gramática de L es el dispositivo [= device] capaz de generar «todas las secuencias gramaticales de L  y ninguna de las agramaticales».
2) La oración gramatical es aquella que tiene que ser aceptable para un hablante nativo y generada de acuerdo con las reglas de la gramática.
Marcadores de frase (= estructura ahormacional)
• En un punto, lo que Chomsky (ES, 42) intenta presentar es una fundamentación del análisis en constituyentes inmediatos:
«Usualmente, la descripción lingüística al nivel sintáctico es formulada en términos de análisis en constituyentes ("parsing").
Ahora nos preguntamos qué forma de la gramática presupone una descripción de este tipo». [Desde esta perspectiva, no s separa del distribucionalismo norteamericano, sino que lo complementa.]
• Para Chomsky (ES, 42), una oración [cfr. su definición de lengua, donde «oración» aparece como un primitivo, algo no definido] se va a reescribir como una frase nominal más una frase verbal.
• Reglas de escritura de frase (REF):
a) O → FN + FV
b) FN → Art + N
c) FV → V + FN
d) Art → la
e) N → mujer, pelota
f) V → golpeó
• Por la aplicación ordenada de las REF se obtiene la derivación de una oración:
1) O (momento inicial de la derivación, símbolo inicial)
2) FN + FV (por aplicación de regla a)
3) Art + N + FV (por aplicación de regla b)
4) Art + N + V + FN (por aplicación de regla c)
5) la + N + V + FN (por aplicación de regla d)
6) la + mujer + V + FN (por aplicación de regla e)
7) la + mujer + golpeó + FN (por aplicación de regla f)
8) la + mujer + golpeó + Art + N (por aplicación de regla b)
9) la + mujer + golpeó + la + N (por aplicación de regla d)
10) la + mujer + golpeó + la + pelota (por aplicación de regla e)
• De la aplicación recursiva de un reducido número de reglas (en este caso son 6) se obtiene la derivación de una oración.
•El diagrama arbóreo es una representación gráfica de la derivación, pero brinda menos información ya que no muestra e orden de aplicación de las reglas:


• Cada marcador de frase (= estructura ahormacional) sirve para mostrar el análisis en constituyentes: una secuencia de palabras es un constituyente «Z» si se remonta a un solo punto de origen en el árbol y este punto de origen lleva el rótulo «Z».
Por ejemplo, golpeó | la pelota es constituyente porque remontan a un solo punto, FV; en cambio mujer | golpeó no es constituyente porque remontan a dos puntos, FN y FV. [Cfr. Hockett, en idéntico sentido aunque sin la idea de «remontar» a un único nudo.]
• Dos derivaciones distintas pueden conducir al mismo diagrama arbóreo: son derivaciones equivalentes.
• [Para pensar: la diferencia entre una derivación (aplicación ordenada de reglas) y su diagrama arbóreo se puede ver como la diferencia entre lo dinámico y lo estático, entre un proceso y un producto. Las reglas muestran el proceso de reescritura; los marcadores de frase, el producto resultante.]
• Para acotar el poder de las reglas de reescritura se deben marcar los contextos (sintácticos):

• En el esquema, el elemento reescrito tiene que ser un elemento simple en contexto, no una secuencia del tipo Art + N. Por ejemplo, para
FNsing + V → FNsing + golpea
 el contexto FNsing evita la reescritura de V como golpean.
• Retomando su planteo inicial, Chomsky (ES, 45-6) concluye que «la forma de la gramática asociada con la teoría de laestructura lingüística basada en el análisis en constituyentes [es] un conjunto finito Σ de cadenas iniciales y un conjunto finito F de "fórmulas instruccionales"». Es decir, una gramática [Σ, F] está compuesta por un conjunto de cadenas iniciales Σ, como O, y por un número limitado de instrucciones F, como las REF.
• De una cadena o símbolo inicial Σ, por aplicación de las reglas F, se llega a una cadena terminal (= última línea de una derivación). Cuando una gramática [Σ, F] tiene cadenas terminales, describe una lengua.
• Para Chomsky (ES, 48), no hay posibilidades de establecer jerarquías en un marcador de frase, es decir no se lo puede pensar como un conjunto de niveles ordenados de menor a mayor [cfr. Benveniste]; así, FN y FV no se pueden ordenar mutuamente porque se contienen unos a otros. Por lo tanto, el marcador de frase va a ser considerado «como un solo nivel con un conjunto de representaciones para cada oración de la lengua».
Más allá de los marcadores de frase: las transformaciones
• Chomsky (ES, cap. 8) recapitula sus puntos de vista: la lingüística tiene como objetivo producir una gramática [Σ, F] que pueda generar todas las oraciones gramaticales de una lengua [L] y solo esas oraciones; la descripción de L se da en términos de niveles de representación, muchos de los cuales son muy abstractos; estructura de frase [i. e., la que deriva de la aplicación de las REF] y estructura transformacional [i. e., la que deriva de la aplicación de las RT] son distintos niveles de representación para las oraciones gramaticales.
• El punto sobre el que va a argumentar es el de la necesidad de postular una estructura transformacional como nivel de representación. Su argumento se desarrolla por etapas:
•Hay casos de ambigüedad con los fonemas, que se resuelven mediante las distintas representaciones de una cadena de significantes en el nivel morfológico. Así, por ejemplo, /lasmaskaras/ puede resolverse como {las máscaras} o como {las más caras}. [Cfr. Hockett, en idéntico sentido.]
•Hay un nivel, el de los marcadores de frase o ahormacional, más allá del nivel de las palabras o morfemas, necesario para explicar en qué sentido oraciones con palabras distintas son entendidas de manera similar (por ejemplo, entre Juan practicó tenis y Mi amigo escribe poesía) y los casos de ambigüedad estructural (por ejemplo, en chicos y chicas fáciles o encontré la camisa rota). [Cfr. Hockett, en idéntico sentido.]
•Pero hay un nivel más alto, el transformacional, más allá de la estructura de frase o ahormacional, que permite dar cuenta de aspectos no resueltos en los anteriores. Es el caso, por ejemplo, de las nominalizaciones. [Cfr., en latín, los genitivos subjetivo y objetivo: remedia amoris = los remedios del amor, que es interpretable subjetivamente como 'los remedios que da el amor' y objetivamente como 'los remedios para curar el amor'.] En las nominalizaciones se ve con claridad el problema: la matanza de las abejas puede ser interpretado como '(el granjero) mató las abejas' o como 'las abejas mataron (al granjero)'. Para Chomsky la ambigüedad se resuelve postulando la existencia de dos oraciones kernel (= 'meollares') distintas:

La idea es que de ambas estructuras de frase se obtiene, por transformación (Tr) nominalizadora, la misma frase nominal, lo que explica su ambigüedad:
FNg - T - V - FN !
Tr → FN de tipo la - V+/nza/ - de+FN
FN - T - V "
• Recurriendo a reglas de transformación Chomsky también va a explicar el caso de las oraciones pasivas y de las oraciones interrogativas.

* * *

LA GRAMÁTICA GENERATIVA: DE LAS REGLAS A LOS PRINCIPIOS
Materia: Lingüística - Comisión: Augusto M. Trombetta
Textos de referencia
Chomsky, Noam A. 1989. El conocimiento del lenguaje: Su naturaleza, origen y uso. Traducción de Eduardo Bustos Guadaño. Alianza Universidad 610. Madrid: Alianza. [Original: Knowledge of language: Its nature, origins and use; Nueva York: Praeger Press, 1985.]
———. 1997. Estructuras sintácticas. Traducción de Carlos-Peregrín Otero. 12ª ed. México: Siglo XXI, 1974. México: Siglo XXI. [Original: Syntactic structures; La Haya: Mouton, 1957.]
———. 1999. Aspectos de la teoría de la sintaxis. Traducción de Carlos-Peregrín Otero. Serie CLADEMA: Lingüística. Barcelona: Gedisa. [Original: Aspects of the theory of syntax; Cambridge, Ma.: MIT Press, 1965.]
Objeto de estudio
• Chomsky (ATS, 5) se propone estudiar del componente sintáctico de una gramática generativa, entendiendo:
1) componente sintáctico como el conjunto de reglas «que especifican las cadenas bien formadas de mínimas unidades de función sintáctica (formantes) y asignan información estructural de varios tipos».
• Los supuestos de la teoría lingüística que maneja por Chomsky son los siguientes:
1) Hablante-oyente ideal. Conoce perfectamente su lengua y no lo afectan las condiciones extragramaticales (por ejemplo, falta de memoria, distracciones, cambios, errores) cuando aplica ese «conocimiento de la lengua al uso real».
2) Comunidad lingüística homogénea. [Está formada por hablantes-oyentes ideales.]
• La dicotomía básica que usa Chomsky (ATS, 6) para fijar su objeto de estudio se apoya en la diferencia entre competencia (competence) y actuación (performance), entendiendo:
1) competencia como «el conocimiento que el hablante-oyente tiene de su lengua»;
2) actuación como «el uso real de la lengua en situaciones concretas».
En términos idealizados (= hablante-oyente ideal en una comunidad lingüística homogénea), la actuación sería el reflejo directo de la competencia.
•La teoría lingüística de Chomsky es mentalista porque «trata de descubrir una realidad mental subyacente» [cfr. competencia] en la conducta lingüística concreta [cfr. actuación]. Esta dicotomía chomskiana entre competencia y actuación remite, en cierta forma, a la dicotomía saussureana entre lengua y habla siempre que, aclara Chomsky, no se interprete la idea de lengua como un «mero inventario sistemático de unidades». [Para observar: ¿hace honor a Saussure esta caracterización de la lengua como sistema?]
La gramática generativa
• De acuerdo con Chomsky (ATS, 6), la gramática de una lengua «pretende ser la descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal»; si, además, esta gramática es explícita (= no depende de la inteligencia del hablante-oyente sino que desarrolla lo que este pone de su parte), se tiene una gramática generativa.

• Para Chomsky (ATS, 6), una gramática es adecuada si asigna a cada oración de la lengua «una descripción estructural que indique cómo entiende esa oración el hablante-oyente ideal». Desde este punto de vista, una gramática generativa es adecuada porque está constituida por «un sistema de reglas que de manera explícita y bien definida asigna descripciones estructurales a las oraciones» (ATS, 10). A este respecto, Chomsky realiza dos puntualizaciones importantes:
1) La gramática generativa trata principalmente con procesos mentales que están más allá de la conciencia del hablante-oyente e intenta mostrar lo que este sabe realmente y no lo que dice saber.
2) La gramática generativa no es un modelo del hablante-oyente sino una caracterización neutral del conocimiento lingüístico como base «para el uso real de la lengua» por parte de ese hablante-oyente.
• Desde la perspectiva planteada por Chomsky (ATS, 10-1), que una gramática genere una oración significa que le asigna una descripción estructural, de manera que cada oración vaya a tener una derivación. Esto equivale a decir que la gramática generativa no indica la forma en que el hablante-oyente construye una derivación; en suma, la gramática generativa no prescribe el funcionamiento perceptivo (por parte del oyente) o productivo (por parte del hablante).
Aceptabilidad y gramaticalidad
• La diferencia entre los conceptos de aceptabilidad yde gramaticalidad queda bien establecida cuando se los relaciona con los conceptos de actuación y competencia (ATS, 12-3):
1) Aceptabilidad. Respecto de las locuciones, son aceptables aquellas que son perfectamente naturales y comprensibles para un hablante-oyente. Pertenece a la actuación.
2) Gramaticalidad. Respecto de las estructuras, son gramaticales si están bien formadas (= no violan ninguna de las reglas de la gramática generativa). Pertenece a la competencia.
•La gramaticalidad es solo «uno de los factores» que hacen a la aceptabilidad. Se puede decir, entonces, que una oración gramatical puede ser aceptable y que una oración agramatical nunca va a ser aceptable.


• [En el modelo de 1957 gramaticalidad y aceptabilidad aparecían como conceptos poco diferenciados porque no estaba aclarada entonces la distancia entre competencia y actuación, propia del modelo de 1965.]
La gramática generativa como sistema de reglas
• Para Chomsky (ATS, 17-9) una gramática generativa es un sistema de reglas que se dividen en tres componentes, el sintáctico, el fonológico y el semántico:
1) Componente sintáctico. Sus reglas especifican «un conjunto de objetos formales abstractos» que incorporan toda la información que debe ser interpretada; estos objetos formales abstractos son cadenas de formantes (solo para abreviar, oraciones).
2) Componentes fonológico y semántico. Las reglas de cada uno interpretan la oración (= cadena de formantes) generada por el componente sintáctico, relacionando tales estructuras formales con una señal fonética y con una representación semántica.
• Las reglas del componente sintáctico, el componente autónomo de la gramática generativa, especifican dos estructuras (= cadenas de formantes) para cada oración de la lengua. Cada una de estas estructuras constituye un nivel de representación:
1) Estructura profunda (latente o subyacente). Es la que determina interpretación semántica de la oración; va a ser interpretada por el componente semántico.
2) Estructura superficial (patente). Es la que determina la interpretación fonética de la oración; va a ser interpretada por el componente fonológico.
• Un punto clave en la gramática chomskiana es su carácter transformacional. De hecho, la existencia de ambas estructuras, profunda y superficial, se justifica a partir de la mecánica transformatoria: la estructura superficial proviene de aplicar «transformaciones gramaticales» sobre elementos de la estructura profunda. [Las reglas transformacionales ya se encuentran en el modelo de 1957; las dos estructuras, profunda y superficial, en cambio, se fijan en el modelo de 1965.]
• Los distintos tipos de reglas del componente sintáctico determinan la existencia de dos subcomponentes diferenciados:
1) Subcomponente base. Está formado por reglas que generan un conjunto de cadenas básicas asociadas a descripciones estructurales (ahormantes básicos), que «son las unidades elementales» de la estructura profunda. [Estas reglas se aplican sobre elementos (categorías) gramaticales.]
2) Subcomponente transformacional. Está formado por reglas que generan la estructura superficial de una oración a partir de su basis (o secuencia de ahormantes básicos generados por la base). [Estas reglas se aplican sobre una derivación.]
• [Un tipo especial de oración es la «oración horma o meollar» (kernel): tienen un solo marcador de frase básico (ahormante básico) en su basis, «son oraciones muy simples con un mínimo de mecánica transformatoria».]
Descripción y explicación en la gramática
• En términos de Chomsky (ATS, 25-7), la adecuación de una gramática [volver aquí sobre la idea de qué significa que una gramática sea adecuada] puede ser descriptiva o explicativa:
1) Adecuación descriptiva. Es la gramática que «describe correctamente la competencia intrínseca» del hablante-oyente ideal. Según este grado de adecuación, la gramática se justifica externamente (= por su correspondencia con los hechos lingüísticos)
2) Adecuación explicativa. Es la gramática que «ofrece una explicación de la intuición del hablante nativo sobre la base de una hipótesis empírica relativa a la predisposición innata del niño para configurar un cierto tipo de teoría para tratar con los datos que le son presentados»; según este grado de adecuación, la gramática se justifica internamente (= por su relación con una teoría explicativa acerca de la adquisición del lenguaje).
• En suma, una gramática se justifica internamente por su relación (= por ser compatible) con una teoría lingüística que explique la forma del lenguaje como tal: el problema es el de la adquisición del lenguaje (= poder dar cuenta de las habilidades innatas específicas que hacen posible el desempeño lingüístico).
Modelos de 1957 (ES) y de 1965 (ATS)
• Violeta Demonte, en su prólogo a la citada edición española de ATS («Noam Chomsky y la búsqueda de la mejor teoría», p. XI), resume las principales diferencias existentes entre los dos modelos generativo-transformacionales de Chomsky —el de Estructuras (1957) y el de Aspectos (1965)— para justificar la caracterización del modelo de 1965 como «teoría estándar».
Las cuestiones no planteadas en ES y que se desarrollan en ATS son las siguientes:
1) La diferencia entre competencia y actuación.
2) La inscripción de la teoría gramatical (= estudio de la facultad del lenguaje) dentro de la psicología cognitiva.
3) La caracterización de dos «estados», uno inicial y uno final, para explicar el conocimiento lingüístico del individuo.
4) La noción de gramática universal (asociada al punto anterior).
5) La distinción entre estructura profunda y estructura superficial como niveles de representación.
6) La separación entre léxico y sintaxis (en ATS el ítem léxico se inserta según pautas sintácticas; en ES el ítem léxico se reescribe como una categoría cualquiera).
7) La separación entre sintaxis y forma lógica (= el nivel de interpretación semántica de una estructura formal).
• Las diferencias señaladas no deben ocultar el hecho básico y fundamental de que un modelo profundiza y completa el otro, ya que en ambos casos se parte de las ideas de reglas (en su formulación estándar, de cuatro tipos: de reescritura, de subcategorización, de inserción y de transformación) y de estructuras (los productos derivados de la aplicación ordenada de reglas).
Modelos de 1965 (ATS) y de 1985 (CL)
• Las siete cuestiones destacadas en el apartado anterior son las que se mantienen, con los ajustes terminológicos y conceptuales pertinentes, al comparar la teoría estándar —el modelo acabado en Aspectos (1965)— con la teoría de principios y parámetros —el modelo desarrollado extensamente en Conocimiento (1985)—; el salto que se produce entre estas dos teorías se da, precisamente, en el reemplazo de un sistema de reglas y estructuras por uno de principios y parámetros.
Volviendo a Demonte (p. XVI):
«Las reglas se descomponen ahora en principios de la facultad del lenguaje y la interacción entre esos principios (restricciones sobre la forma general de los sintagmas, sobre la legitimación e interpretación de las expresiones de significado referencial y proposicional, sobre la proyección del léxico en la sintaxis...) es lo que produce las expresiones lingüísticas. Pero además [... se] configuran "parámetros" a lo largo de los cuales las lenguas pueden variar [...] El modelo de los principios y los parámetros supone en un sentido un alejamiento de Aspectos (ya no hay reglas y construcciones), pero en otro sentido es una continuación natural de él».
• En los dos esquemas siguientes se presenta una simplificación de los principales aspectos de ambos modelos:





sábado, 13 de noviembre de 2010

Jakobson: Funciones del Lenguaje


 

Las funciones del lenguaje según Roman Jakobson


Jakobson plantea el modelo de la teoría de la comunicación. Según este modelo el proceso de la comunicación lingüística implica seis factores constitutivos que lo configuran o estructuran como tal.

·                            El emisor Corresponde al que emite el mensaje.

·                            El receptor recibe el mensaje, es el destinatario.

·                            El mensaje es la experiencia que se recibe y transmite con la comunicación.


Pero para que el mensaje llegue del emisor al receptor se necesita además de :
·                            El código lingüístico que consiste en "un conjunto organizado de unidades y reglas de combinación propias de cada lengua natural".
·                            Y por último el canal, que permite establecer y mantener la comunicación entre emisor y receptor.
Este modelo permite establecer seis funciones esenciales del lenguaje inherentes a todo proceso de comunicación lingüística y relacionadas directamente con los seis factores mencionadas en el modelo anterior.

Por lo tanto las funciones del lenguaje son la emotiva, conativa, referencial, metalingüística, fática y poética.

1.- Función emotiva: Esta función está centrada en el emisor quien pone de manifiesto emociones, sentimientos, estados de ánimo, etc.

2.- Función conativa: Esta función esta centrada en el receptor o destinatario. El hablante pretende que el oyente actúe en conformidad con lo solicitado a través de órdenes, ruegos, preguntas, etc.

3.- Función referencial: Esta función se centra en el contenido o “contexto” entendiendo este último “en sentido de referente y no de situación”. Se encuentra esta función generalmente en textos informativos, narrativos, etc.

4.- Función metalingüística: Esta función se utiliza cuando el código sirve para referirse al código mismo. “El metalenguaje es el lenguaje con el cual se habla de lenguaje.

5.- Función fática: Esta función se centra en el canal y trata de todos aquellos recursos que pretenden mantener la interacción. El canal es el medio utilizado para el contacto.

6.- Función poética: Esta función se centra en el mensaje. Se pone en manifiesto cuando la construcción lingüística elegida intenta producir un efecto especial en el destinatario: goce, emoción, entusiasmo, etc.

Por lo tanto, el modelo planteado con anterioridad sobre los factores constitutivos de la comunicación queda relacionado con las funciones del lenguaje de la siguiente manera:


Referencia: Bermeosolo, J; Psicología del lenguaje; Capítulo III: Funciones del lenguaje

lunes, 8 de noviembre de 2010

Benveniste

                                                       Émile Benveniste

Niveles de Análisis:

En un repaso rápido de su teoría, destacamos, en lo referente a las unidades lingüísticas y a la tipología de los estudios lingüísticos 1, su concepción de la lengua como estructura articulada en varios niveles – coincide en esto con el resto de concepciones estructurales -, pero que atiende en su disposición jerarquizada a dos criterios teóricamente inseparables: la forma y el sentido.

         La forma de una unidad se establece en razón de su capacidad de disociarse en constituyentes de nivel inferior: las palabras en morfemas, los morfemas en fonemas, los fonemas en rasgos distintivos o merismas. El sentido de una unidad se define por su capacidad de integrar unidades de nivel superior.

         La unidad oración, en su opinión, se puede segmentar en constituyentes pero no integra unidades de nivel superior. La oración se distingue exclusivamente por disponer de un predicado (categorema en griego, de ahí el nombre de nivel categoremático para el nivel oracional). Sin embargo, los predicados no se oponen a otros predicados; entre ellos puede haber solamente una relación de concatenación. La oración está constituida por signos pero no es un signo que se oponga a otros signos. Los fonemas, los morfemas y las palabras (éstas con mayor dificultad) pueden ser contados, las oraciones no; no es posible hacer un inventario de tipos oracionales. La oración es creación indefinida, variedad sin límite; es la vida misma del lenguaje en acción. Con la oración salimos del dominio de la lengua como sistema de signos y penetramos en otro universo, el de la lengua como instrumento de comunicación cuya expresión es el discurso. La oración es la unidad del discurso. Cuando se la clasifica se atiende a las actitudes discursivas de los hablantes: afirmaciones, interrogaciones, mandatos. Pueden, por consiguiente, establecerse dos lingüísticas diferentes:

a)    La lingüística que estudia la lengua como un sistema de signos.
b)    La lingüística del discurso que estudia la lengua como instrumento de comunicación.

         No es conveniente olvidar que para Benveniste existe prioridad lógica del discurso sobre la lengua: “Nihil est in lingua quod non prius fuerit in oratione”.

         Sin duda, la aportación más importante de Benveniste – tomada como fundamento en algunos modelos pragmáticos – es la que se conoce como teoría de la enunciación 2. Diferencia Benveniste claramente la concepción formal que concibe la lengua como acervo de formas, sometidas a la dialéctica de la paradigmación y la sintagmación, y analiza los componentes estructurales de la lengua de la lengua atendiendo a sus oposiciones y funciones. Mas en esta caracterización no está presente el hablante. Si algo distingue al lingüista francés es el hecho de humanizar, de dar un protagonista claro al análisis estructural (en consonancia con la propuesta posterior de un hablante / oyente ideal de N. Chomsky). Para él las condiciones del empleo de las formas no son las mismas que las condiciones que impone el discurso (las dos lingüísticas ya establecidas). Sin embargo, no hay que olvidar su actitud complementaria, cuando define su postura como “otra manera de ver las mismas cosas”.

         La enunciación es definida como una instancia intermedia entre la lengua (en sentido saussureano) como sistema de signos y el habla (en idéntico sentido) como manifestación expresa de la lengua. Consiste, en principio, en poner a funcionar la lengua por un acto individual de utilización. Es un proceso de apropiación de la lengua por un individuo concreto. La condición específica de la enunciación es el acto mismo de producir un enunciado y no el contenido específico de ese enunciado (distinción importante entre acto y producto resultante, pues, sobre este último trabaja la concepción estructural clásica).

         Antes de la enunciación la lengua no es más que posibilidad de lengua; después de la enunciación la lengua se manifiesta como una instancia de discurso que emana de un locutor. Esta apropiación individual lleva implícita otra de las características esenciales de la enunciación: la instauración del receptor. La enunciación lleva implícita la alteridad, por esa razón su dominio específico es el diálogo. La otra característica esencial de la enunciación – y la más destacada tradicionalmente – es su capacidad (“transparente”) de permitir una relación con la realidad, con el mundo, sustituyendo mediante signos los objetos de percepción y de conocimiento.

         El objetivo principal de Benveniste es el de caracterizar formalmente la instancia de enunciación, descubrir sus huellas, sus manifestaciones explícitas; no se limita a consideraciones de filosofía lingüística. En este sentido, distingue dos tipos de recursos: los calificados como permanentes y los calificados como variables o incidentales. Entre los primeros figuran, en primer lugar, las marcas de persona, ya en su manifestación verbal o pronominal. En segundo lugar, las marcas de tiempo (“el presente” – inexistente para muchos lingüistas – tiene razón de ser como indicador temporal que establece la enunciación y sirve para organizar el tiempo en pasado y futuro); y, en tercer lugar, las marcas de espacio. Las manifestaciones de tiempo y lugar tienen una manifestación gramatical variada (deícticos), siendo su característica principal su significado variable: “yo”, “aquí” y “ahora” cambian su significado denotativo en cada enunciación.
      
   Las otras características variables de la enunciación dependen del deseo de todo sujeto hablante de implicar o influir sobre el interlocutor. Se explican así las diversas intenciones comunicativas: aseverativas (afirmativas y negativas), exhortativas, interrogativas, dubitativas, etc. Estas diversas intenciones suelen explicitarse por medio de los recursos suprasegmentales, por la modalidad verbal (las tradicionales consideraciones del subjuntivo como manifestación del deseo y de la duda) y por el significado de determinados adverbios (“quizás”, “probablemente”, “posiblemente”, etc.).

         Ya hemos señalado que el ámbito propio de la enunciación es el diálogo, pudiendo establecerse dos modalidades diferentes:

a)    Diálogo sin enunciación: disputas por medio de refranes o el llamado “diálogo de besugos”, tan propio del teatro del absurdo.
b)    Enunciación sin diálogo: es el caso del monólogo (aunque casi siempre se instaura al propio yo como interlocutor).

         Benveniste distinguía también entre enunciación oral y enunciación escrita, recuperando para esta última la teoría tradicional de los distintos estilos, como recursos habituales para establecer enunciaciones diferentes de las del sujeto que realmente enuncia.

         En un trabajo anterior 3 utilizaba las nociones de “subjetividad” y “manifestaciones de la subjetividad”, por las de “enunciación” y “aparato formal de la enunciación”. Además de los recursos permanentes (persona, tiempo y lugar), apuntaba también el papel especial de los que denominaba verbos de palabra (jurar, prometer, garantizar, certificar…), capaces de no describir o referenciar un proceso de la realidad (como ocurre cuando se los utiliza en tercera persona), sino que utilizados en primera persona tienen como característica última la de crear el acto mismo, son en sí mismos el juramento, la promesa, la certificación, etc. Este tipo de actos enunciativos fueron postulados por Benveniste – como él mismo reivindica – antes que el filósofo Austin 4 distinguiera entre enunciados constatativos (los que designan o describen una determinada realidad) y enunciados performativos o realizativos (los que instauran el acto mismo de comunicación).

         Benveniste y Austin coinciden en la misma actitud de fondo: la rotura con una concepción exclusivamente transparente o representativa del lenguaje humano y la propuesta de una concepción reflexiva u opaca, pero se diferencian en el alcance lingüístico que asignan a esa nueva concepción. Benveniste 5 se distancia de Austin cuando insiste en la necesidad de reforzar las manifestaciones formales de la instancia de enunciación. Establece los siguientes casos:

a)    Los saludos y las formas de cortesía que por su reducción formal esconden su primitivo sentido performativo.
b)    Propiamente performativos serían aquellos enunciados con verbos de declaración o de deseo conjugados en presente y primera persona: “ordeno que…”, “mando que…”, “proclamo electo a B”, “yo te bautizo”, etc.; debiendo el sujeto hablante estar dotado de la autoridad jurídica o moral necesaria para hacer efectivos esos actos. Son excepción formal, pero tienen naturaleza de acto performativo, las formulaciones jurídico – políticas en tercera persona.

         Benveniste, sin embargo, niega carácter performativo a las construcciones en imperativo y a determinadas fórmulas que suelen utilizarse en anuncios públicos (“Atención: perro”), ya que, en su opinión, la naturaleza performativa de un enunciado no tiene nada que ver con su efecto en la conducta del receptor.

         De cualquier forma, ha sido la posición de Austin 6, sobre todo, por la difusión y amplia crítica que de ella ha hecho J. Searle 7, la que ha terminado generalizándose. El filósofo del lenguaje ordinario distingue entre:

a)      Acto performativo explícito: coincide con la tipología de performativos establecida por Benveniste.
b)      Acto performativo implícito: concede este carácter a los imperativos y a las fórmulas de prohibición a advertencia señaladas.

         Con esta distinción deja de tener sentido la diferencia entre constatativo y performativo. No existe ningún enunciado que no sea un acto, que no se presenta explícita o virtualmente como tal. Los enunciados que antes se consideraban constatativos se revelan como otro tipo implícito de enunciado performativo: la aserción. Todos los enunciados son, pues, tipos particulares de enunciados performativos. Por esta razón Austin termina distinguiendo en todo enunciado dos instancias:

a)    Locucionaria: lo que se dice (el contenido preposicional) en un enunciado.
b)    Ilocucionaria: la diferente modalidad o intención comunicativa del sujeto hablante.

         En la actualidad, por desgracia, son los planteamientos austinianos desarrollados por Searle los que han terminado imponiéndose, si exceptuamos la continuación de la obra de E. Benveniste en el grupo francés de análisis del discurso encabezado por Culioli 8.

1 E. BENVENISTE: “Los niveles del análisis lingüístico”, en Problemas de lingüística general, I, Siglo XXI, México, 1974 (4ª edc.), pp. 118 – 130.
2 E. BENVENISTE: “El aparato formal de la enunciación”, en Problemas de lingüística general, II, Siglo XXI, México, 1979, (3ª edc.), pp. 82 – 91.
3 E. BENVENISTE: “De la subjetividad en el lenguaje”, en Problemas de lingüística general, I, o. c., pp. 179 – 187.
4 J. L. AUSTIN: Ensayos filosóficos, Revista de Occidente, Madrid, 1975.
5 E. BENVENISTE: “La filosofía analítica y el lenguaje”, en PLG, I, o. c., pp. 188 – 197.
6 J. L. AUSTIN: Cómo hacer cosas con palabras. Palabras y acciones, Paidós, Barcelona, 1982.
7 J. R. SEARLE: Actos de habla. Ensayo de filosofía del lenguaje, Cátedra, Madrid, 1980.
8 D. GAMBARARA: “Segno e soggetto da Benveniste alla semiologia francese contemporanea”, en Lingua, discorso, società, AAVV, Pratiche Editrice, Parma, 1979, pp. 5 – 33.

Extraído de: http://www.um.es/tonosdigital/znum7/peri/peri.htm

Jakobson

 

Las funciones del lenguaje según Roman Jakobson


Jakobson plantea el modelo de la teoría de la comunicación. Según este modelo el proceso de la comunicación lingüística implica seis factores constitutivos que lo configuran o estructuran como tal.



·                            El emisor Corresponde al que emite el mensaje.

·                            El receptor recibe el mensaje, es el destinatario.

·                            El mensaje es la experiencia que se recibe y transmite con la comunicación.

Pero para que el mensaje llegue del emisor al receptor se necesita además de :
·                            El código lingüístico que consiste en "un conjunto organizado de unidades y reglas de combinación propias de cada lengua natural".
·                            Y por último el canal, que permite establecer y mantener la comunicación entre emisor y receptor.
Este modelo permite establecer seis funciones esenciales del lenguaje inherentes a todo proceso de comunicación lingüística y relacionadas directamente con los seis factores mencionadas en el modelo anterior.

Por lo tanto las funciones del lenguaje son la emotiva, conativa, referencial, metalingüística, fática y poética.

1.- Función emotiva: Esta función está centrada en el emisor quien pone de manifiesto emociones, sentimientos, estados de ánimo, etc.

2.- Función conativa: Esta función esta centrada en el receptor o destinatario. El hablante pretende que el oyente actúe en conformidad con lo solicitado a través de órdenes, ruegos, preguntas, etc.

3.- Función referencial: Esta función se centra en el contenido o “contexto” entendiendo este último “en sentido de referente y no de situación”. Se encuentra esta función generalmente en textos informativos, narrativos, etc.

4.- Función metalingüística: Esta función se utiliza cuando el código sirve para referirse al código mismo. “El metalenguaje es el lenguaje con el cual se habla de lenguaje.

5.- Función fática: Esta función se centra en el canal y trata de todos aquellos recursos que pretenden mantener la interacción. El canal es el medio utilizado para el contacto.

6.- Función poética: Esta función se centra en el mensaje. Se pone en manifiesto cuando la construcción lingüística elegida intenta producir un efecto especial en el destinatario: goce, emoción, entusiasmo, etc.

Por lo tanto, el modelo planteado con anterioridad sobre los factores constitutivos de la comunicación queda relacionado con las funciones del lenguaje de la siguiente manera:

Referencia: Bermeosolo, J; Psicología del lenguaje; Capítulo III: Funciones del lenguaje

Escuela Normal Prof. Víctor Mercante

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